Presente (El momento en que estás)

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Todo concluye al fin / nada puede escapar / todo tiene un final / todo termina / tengo que comprender /no es eterna la vida / el llanto en la risa / allí termina...

Como expresa el tema "Presente" de Vox Dei, que alimentó mis ilusiones y fantasías de la adolescencia, cuando entre otras cosas soñaba con ser periodista, todo concluye al fin… todo termina. A veces para siempre, en ocasiones, solo un paréntesis. Tras casi 25 años de labor periodística al frente del Multimedios 

La Palabra de Rauch, hoy escribo estas líneas para anunciar de manera pública que a partir de hoy he dejado de conducir la línea editorial del Grupo. Si bien quienes me conocen en el trato diario, mis amigos… saben que desde hace ya mucho tiempo no participo en los contenidos ni trazo línea alguna, creo necesario comunicar hoy mi renuncia total a la dirección periodística del "Multimedios La Palabra". Los distintos medios que componen el Grupo seguirán -como hasta ahora- bajo la gestión de periodistas muy experimentados, que me vienen acompañando desde hace años en este emprendimiento, que nació como un sueño, y hoy se ha transformado en una casa que alberga a muchos colegas.

Desde aquel 8 de mayo de 1992, cuando nació el quincenario La Palabra, nave insignia del Grupo, siempre miramos para adelante, con objetivos claros. A paso lento pero seguro. Así pudimos en poco tiempo ser un semanario, primera publicación con sistema offset en Rauch. Fueron tiempos de aprendizaje, de coberturas, de viajes, de amor. En la década del 2000 se vino todo vertiginosamente. Pudimos traer el servicio de Internet a nuestra ciudad (que anhelo!!!), y compramos nuestra propia imprenta. Con esas herramientas a mano nos lanzamos a la pileta, y así nació El Diario de Rauch. Una locura tal vez… un sueño imposible, hecho realidad ahora, con 10 años ya en la calle. Llegó después la radio (Eich en la 95.7, hoy líder en audiencia), y la concesión del canal local de TV. 25 años de permanentes crecimientos, de nuevos y renovados desafíos, de pensar que todo era posible, aún desde este rincón escondido del mundo. Todos, cada uno de estos desafíos nunca hubieran sido posibles sin el apoyo incondicional de la persona más GRANDE de todas: mi padre Rubén Carlos Rodríguez. Lamentablemente el VIEJO se nos fue muy pronto, hace ya más de siete años. Dejando un espacio imposible de ocupar. El había construido su propio sueño, la compañía de seguros Nativa, que condujo durante 41 años. Era su voluntad, en el mandato familiar, que sus hijos pudiéramos seguir el camino. Fue así que desde ese mismo momento me aboqué íntegramente a ese reto. Nunca fue mi intención desatender la vocación madre de periodista, pero los senderos no siempre son compatibles. 

Siempre estaré encima, tal vez pueda seguir despuntando el vicio ocasionalmente. Pero ya no desde la conducción de un Grupo, en el que realmente desde tiempo siento que ya no estoy. 

Gracias a todos los que me acompañaron en este camino absolutamente maravilloso… a mis compañeros de trabajo, a mis amigos, a mi familia, y en especial a mis padres y mi esposa Mónica. Sin ellos todo hubiera sido imposible.

 

Adrián Rubén Rodríguez

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